Definición:
Los pacientes con diagnóstico de insuficiencia o enfermedad renal crónica (ERC) que requieren de sesiones de hemodiálisis como parte de su tratamiento necesitan un acceso vascular para poder recibir este tipo de tratamiento, puede ser un catéter temporal no tunelizado, un catéter tunelizado, una fístula arteriovenosa (FAV) autóloga o una FAV con injerto sintético.
Un catéter de hemodiálisis es un dispositivo que se coloca en las venas del cuello, tórax o en las piernas. Una FAV es la conexión quirúrgica de una vena superficial con una arteria, usualmente se realiza en el brazo, pero también puede hacerse en la pierna, esto permite que las venas tengan mayor presión y volumen de sangre para poder conectar al paciente a la máquina de hemodiálisis mediante una canalización.
Cuando un paciente requiere de una sesión de hemodiálisis de urgencia lo más adecuado es colocarle un catéter, que, si el paciente va a continuar en hemodiálisis y es un posible candidato a la construcción de una FAV lo mejor sería que el catéter fuera temporal no tunelizado, pero si el paciente tiene alguna contraindicación para la FAV o sus vasos sanguíneos ya no son aptos para este procedimiento lo mejor es que el catéter sea tunelizado.
Cuando el paciente va teniendo un deterioro de la función de sus riñones de manera progresiva y el Nefrólogo estima que a corto plazo va a requerir de sesiones de hemodiálisis, lo ideal es iniciar estas sesiones a través de una FAV para lo cual debe de referir a un Angiólogo. Para determinar si un paciente es candidato a la construcción de una fístula arteriovenosa se evalúan las características de las venas superficiales y arterias de ambos brazos, en ocasiones es necesario hacer un ultrasonido Doppler. También es posible realizar una FAV en las piernas con las propias venas del paciente o utilizando un injerto sintético para hacer la conexión entre una vena y una arteria.
Las ventajas de tener una FAV es que el paciente no debe de cubrir el catéter con parches especiales para que no se mojen o se contaminen, lo cual es más cómodo, incluso permite que el paciente puede meterse a albercas. Tienen mucho menos riesgo de complicaciones infecciosas y trombóticas. El tiempo de uso o la vida media de la FAV es mayor que la de un catéter, hasta de 5 años en un 60% de los pacientes.
TIP: Se requiere de una valoración por Angiología para saber si eres candidato o no a la construcción de una FAV. No te quedes con la duda y agenda una cita.
Dr. Javier Hernández
